8. Siglo XXI (2011-2013)

MEMORIA DE ACTIVIDADES DEL AÑO 2011

Comenzó el año, como es tradicional, con la celebración de la Fiesta de Regla que marcan los estatutos el día 1 de enero, festividad de Santa María Madre de la Iglesia. Afrontaba la hermandad en aquel momento los últimos meses de la larga restauración de nuestros sagrados titulares en el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico. Para sufragar los importantes costes de estos trabajos, la hermandad organizó el 15 de febrero un magno acontecimiento: un Festival Flamenco en el Gran Teatro de Córdoba. En su organización colaboró la Asociación de Artistas Flamencos de Córdoba y sobre todo la generosidad del Instituto Municipal de Artes Escénicas, que cedió la sala más importante de la ciudad. La cita fue un éxito tanto en lo artístico como en lo económico para las arcas de la cofradía.

 

Llegó la Cuaresma y con ello se intensificaron los trabajos en la preparación de la Semana Santa. Simultáneamente, la cofradía participaba en actos junto a otras hermandades cordobesas. Era el caso de la procesión de la Inmaculada Concepción, titular de la cofradía del Santo Sepulcro, que se celebró el día xx de enero como preparación para la Jornada Mundial de la Juventud, y también del Via Crucis de las Cofradías, presidido por el Santísimo Cristo de la Buena Muerte. Entre el 20 y el 27 de marzo se celebró el tradicional septenario en honor de Nuestra Señora de las Angustias, que se hizo frente al cuadro fundacional en ausencia de nuestros titulares. El día 27 se celebró la Fiesta de Regla, todo ello predicado por nuestro consiliario, Francisco Javier Cañete Calero. Pero nada es eterno y por fin terminó la restauración de nuestros titulares. El martes 5 de abril, Nuestra Señora de las Angustias y el Santísimo Cristo se reponían al culto tras la restauración. El resultado no defraudó a nadie. Los trabajos dejaron el descubierto la que con toda probabilidad es la policromía original de Nuestra Señora y del Santísimo Cristo, y que se caracteriza por su tono claro y fino. Al encontrarse que las lágrimas no eran originales, se retiraron y se repusieron unas más proporcionadas y en menor número: cinco. Miles de personas pasaron por San Pablo durante varios días para conocer el resultado de esta importantísima restauración, mientras las imágenes estuvieron expuestas al pie del presbiterio.

Para recibir a sus titulares, ausentes durante casi un año, la hermandad organizó una serie de actos. El jueves 7 de abril tuvo lugar la II Exaltación a Nuestra Señora de las Angustias, pronunciada por Manuel Jesús Sánchez Fernández. El sábado 9 de abril al mediodía se celebró un concierto de marchas procesionales que además unía dos acontecimientos importantes. Se celebraba así, además, el XXV aniversario de la banda de música del Círculo Cultural Calíope, de Fernán Núñez, acompañado a nuestros titulares. El recital, ofrecido por la formación desinteresadamente, incluía además el estreno de la marcha “Angustiarum Plena”, compuesta en honor de nuestros titulares por Antonio Moreno Pozo, joven autor de Puente Genil que se cuenta entre los más interesantes de nuestros días. La pieza, de carácter innovador, mezcla la contundencia con la delicadeza y causó una gran impresión entre los hermanos que asistieron y entre los muchos amantes de la música procesional que se dieron cita en San Pablo.

Esa misma tarde fue el pregón de la Semana Santa, pronunciado por nuestro hermano Luis Miranda García. En su disertación anunció la inminente celebración de la Pasión con abundantes referencias a sus vivencias junto a Nuestra Señora de las Angustias. El domingo 10 de abril se celebró una misa de acción de gracias por el feliz término de la restauración. En ella acompañó una pequeña orquesta de cuerda y viento y un cantante, que interpretaron las piezas litúrgicas dedicadas a la Virgen por Enrique Báez, José Timoteo y Ramón Medina Hidalgo. La mayoría llevaban décadas en el olvido y su recuperación causó una honda emoción en los presentes.

El lunes 11 de abril, la restauradoras Maite Real y Cinta Rubio, que trabajaron con nuestros titulares en el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico, ofrecieron una pormenorizada y didáctica explicación de los trabajos, con material gráfico incluido, en la ermita de la Candelaria, propiedad de la Fundación Bodegas Campos. Unos días más tarde, el Viernes de Dolores, fue el tradicional besapiés y Via Crucis con la imagen del Señor por el interior de San Pablo.

 Llegó la Semana Santa y después de un inicio radiante, el tiempo experimentó un súbito empeoramiento. El Jueves Santo llovió sin pausa en Córdoba desde primeras horas de la tarde, lo que provocó que las cinco primeras hermandades del día suspendieran sin dudarlo sus estaciones de penitencia. A mitad de la tarde hubo un pequeño claro, pero las noticias que llegaban hablaban de que las precipitaciones volverían con intensidad. Ante esta certeza, la Junta de Gobierno decidió también suspender la estación de penitencia, lo que se reveló como acertado ya que llovía a la hora en que estaba prevista la salida.

El paso de Nuestra Señora de las Angustias se desplazó al son de la música hasta la cabecera de la iglesia, donde recibió la visita de miles de personas al mismo tiempo que la banda ofrecía escogidas marchas a nuestros titulares. El tiempo continuó igual todos los días, de forma que en Córdoba las últimas cofradías salieron el Miércoles Santo.

Llegó el mes de mayo y nuestra cofradía volvió a instalar, como es tradicional, el Festival de Música de los Patios Cordobeses en la plaza de San Agustín. Vecinos, cofrades y seguidores de la tradicional fiesta se dieron cita en la plaza más íntimamente unida a la historia de la cofradía. En el mes de junio visitó Córdoba la Cruz de la Juventud, símbolo de la Jornada Mundial que se celebraría en agosto. Nuestra hermandad acompañó esta cruz, regalada por Juan Pablo II, en su recorrido en la tarde del sábado 5 desde Capuchinos hasta la Catedral.

Llegó el verano, pero ello no supuso una relajación en la actividad de la junta de gobierno, que trabajó para obtener todos los permisos necesarios para llevar a cabo su proyecto más importante: el regreso a San Agustín. Así, se obtuvo el visto bueno del Obispado, de los padres Claretianos de San Pablo, de los padres Dominicos de San Agustín y de la Junta de Andalucía.

El día 8 de septiembre, festividad de Nuestra Señora de la Fuensanta, la hermandad participó en la histórica procesión de la patrona de Córdoba por los alrededores de su santuario, en lo que pretende ser una tradición a partir de ahora. Una semana más tarde sería el triduo en honor de nuestros titulares en San Pablo.

Pero pronto llegaría el 2 de octubre, en que se había convocado a los hermanos para decidir sobre el regreso a San Agustín. La Junta de Gobierno ofreció a los cofrades un proyecto que incluía el traslado de la sede canónica, la adquisición de un local para casa de hermandad, la reforma del paso y una cuota extraordinario. Recibió 110 votos a favor por 74 en contra y 2 en blanco. Tras el recurso presentado por un grupo de personas, el Obispado decidiría no convalidar la cita.

El año terminó con otra grata noticia para la hermandad. José Murillo Rojas, hermano mayor de las Angustias entre 1986 y 1994 y vinculado toda su vida a la hermandad, fue nombrado por la Agrupación Cofrade Ejemplar a propuesta de esta Junta de Gobierno. Todo un reconocimiento al hermano mayor que impulsó la coronación canónica y que ha demostrado durante toda su vida una encomiable labor de compromiso con su cofradía y de respeto fraternal hacia sus miembros. El año terminó con la recogida de alimentos para los más desfavorecidos.

 

MEMORIA DE ACTIVIDADES DEL AÑO 2012

Comenzó el año 2012, como es tradicional, con la celebración de la Fiesta de Regla del 1 de enero en la capilla de nuestros titulares. Pocos días más tarde, el Obispado emitió un decreto por el cual no convalidaba el traslado de la sede canónica de la Hermandad a la iglesia de San Agustín al entender que para aprobarse eran necesarios los dos tercios de los votos y en el Cabildo General del 2 de octubre de 2011 no se habían logrado. Aunque había la posibilidad de un recurso, la Junta de Gobierno decidió acatarlo para no dilatar el proceso en el tiempo. Se convocaron elecciones a prioste para la inminente Cuaresma, con lo que el proceso electoral comenzó el mismo mes de enero. El propio obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, emitió una nota de prensa en la que aseguraba que su deseo era que la imagen volviese a su templo original “cuanto antes” al entender que éste era el deseo de una mayoría de hermanos.

Antes, la Hermandad mostró su preocupación por el delicado estado de conservación de la capilla, que provoca pequeños desprendimientos de piedra que se depositan en las imágenes, recién restauradas. Una técnico del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico visitó el lugar y emitiría más tarde un informe. A finales de ese mes, tuvimos el honor de recibir en la Real Iglesia de San Pablo a la hermandad de Nuestra Señora del Rocío, filial cordobesa de la matriz de Almonte, que había trasladado su sede después de la entrega de su anterior templo, la iglesia de San Pedro Alcántara, al Camino Neocatecumenal. Se acercaba la Semana Santa, que se anunció con un cartel protagonizado por nuestros sagrados titulares, artística obra de Miguel Ángel García Valenzuela.

La Hermandad recibió y acompañó a la nueva vecina, que se instaló en la capilla del Rosario. El 25 de febrero, en la iglesia de San José y Espíritu Santo, se dio a conocer una nueva obra dedicada a Nuestra Señora. Se trata del “Himno a la Virgen de las Angustias”, que ha compuesto el prestigioso músico Luis Bedmar Encinas con letra del poeta Manuel Gahete. Una representación de la Hermandad, encabezada por el prioste, acudió al estreno y felicitó y agradeció a los autores su dedicatoria.

Entre el 4 y el 10 de marzo se celebró el septenario en honor de Nuestra Señora de las Angustias, que predicó Fray Benito Medina Carpintero, dominico del convento de San Agustín. El 11 de marzo fue la Fiesta de Regla, con la recepción a los nuevos hermanos. Una semana más tarde fueron las elecciones a prioste. Antonio López de Letona Natera, que ocupaba el puesto desde 2008, era el único candidato. El delegado diocesano de Hermandades y Cofradías, Pedro Soldado, presidió el Cabildo Electoral,  en el que el prioste resultó reelegido. Pocos días después lo confirmó el Obispado, mientras la hermandad ultimaba los preparativos de la Semana Santa.

El día 24 de marzo, y en el transcurso de una cena, se produjo la entrega del título de Cofrade Ejemplar de la Semana Santa de Córdoba a nuestro hermano José Murillo Rojas, prioste entre 1986 y 1994. La junta de gobierno de la hermandad lo había propuesto a la Agrupación de Cofradías y arropó este entrañable momento. El Jueves Santo amaneció con cierta esperanza. Nuestra Señora de las Angustias esperaba en su paso con un calvario de iris morados y rosas rojas en las jarras florales de las esquinas. Las cofradías cordobesas iban saliendo a la calle, pero a medida que caía la tarde se iban acrecentando los riesgos de precipitaciones y las hermandades regresaban anticipadamente. La Junta de Gobierno, ante la certeza de la lluvia, decidió, por segundo año consecutivo, suspender la estación de penitencia, lo que se reveló como acertado porque llovía a la hora en que tenía que estar la cruz de guía en la calle.

El paso quedó ante el presbiterio, donde se interpretaron cuatro marchas procesionales, y recibió la visita de innumerables personas. En el mes de abril los padres claretianos comunicaron el cierre temporal de la puerta principal de la iglesia de San Pablo debido al comienzo de unas obras para el estudio de la grieta que había aparecido en el coro, lo que motivó la lógica preocupación de la Junta de Gobierno. Por el cierre de la zona, fue necesario retirar el paso de su ubicación en el interior de la iglesia. El mes de mayo se instaló, junto a las hermandades de la Expiración y el Rocío, un altar al paso de la imagen de Nuestra Señora del Carmen, que acudía a la Catedral para su coronación canónica. La cofradía acudió a este acontecimiento, celebrado el 12 de mayo, y regaló a la imagen un relicario de Nuestra Señora de las Angustias.

En junio, la Hermandad participó, como es tradicional, en la procesión del Corpus Christi por las calles de Córdoba, que este año volvió a ser en horario matutino. El 3 de agosto, recibimos la triste noticia del fallecimiento del padre Segundo Gutiérrez Domínguez, claretiano de San Pablo durante muchos años y consiliario de la corporación. Todos en la Hermandad se apenaron mucho por su muerte y se recordó su condición de hombre lleno de bondad y espiritualidad. La Hermandad le dedicó el boletín correspondiente al mes de septiembre. Pasó el verano, y con él el lógico descanso, y entre los días 13 y 15 de septiembre se celebró el triduo en honor de nuestra titular, predicado por nuestro consiliario, padre Francisco Javier Cañete Calero. Por esas fechas, la Junta de Gobierno ya trabajaba en la conmemoración del XXV aniversario de la coronación canónica de Nuestra Señora de las Angustias, con un programa sencillo pero lleno de contenido.

El día 11 de octubre, aniversario de la coronación canónica, comenzó un triduo extraordinario en la Real Iglesia de San Pablo con tres predicadores de excepción: el secretario canciller del Obispado, Joaquín Alberto Nieva; el canónigo Agustín Moreno Bravo y el vicario general de la diócesis, Francisco Jesús Orozco Mengíbar, todas ellas con el acompañamiento del quinteto de viento Glissando. El día 14 culminaron las celebraciones litúrgicas con una función solemne presidida por nuestro consiliario y acompañada por la coral Nuestra Señora de la Fuensanta. Para esos días, la hermandad dispuso un excepcional altar de cultos que mereció los elogios de cientos de personas que se acercaron a verlo. Estaba compuesto por 200 puntos de luz, conseguidos con piezas de candelería cedidas por las hermandades de la Merced, el Prendimiento, las Penas y el Huerto, y gracias al trabajo de un grupo de cofrades, no todos ellos miembros de la Hermandad, se consiguió una composición vertical de gran belleza en la misma capilla donde recibe culto Nuestra Señora de las Angustias.

El sábado 13 de octubre, en la ermita de la Candelaria, se celebró una sesión con tres conferencias que atrajeron el interés de numeroso público: “La Virgen de luto”, a cargo de Eduardo Fernández Merino; “La devoción a la Virgen María y la liturgia de las coronaciones canónicas”, de Jesús Luengo Mena; y “Juan de Mesa, tras la huella del maestro”, de José Carlos Pérez Morales. El sábado 27 de octubre se organizó un concierto a cargo de la banda de música y coral del Círculo Cultural Calíope de Fernán Núñez, donde se interpretó gran parte del patrimonio musical de la Hermandad y se estrenó una nueva pieza: las “Coplas a Nuestra Señora de las Angustias”, obra del compositor sevillano José Manuel Delgado con letra del sacerdote y hermano de la Cofradía José Antonio Rojas Moriana. Además, se editó un libro conmemorativo del aniversario de la coronación canónica con el relato de la inolvidable jornada del 11 de octubre de 1987.

En ese mes de octubre hubo otros dos acontecimientos reseñables. El día 24, ante la puerta de San Pablo pasó el Custodio de Córdoba, San Rafael, en una procesión extraordinaria que no se daba desde hacía casi 70 años. La Hermandad lo recibió al pasar por San Pablo y la procesión correspondió con la interpretación de la marcha “Virgen de las Angustias”. También en aquellos días se procedió a andamiar la puerta principal de San Pablo para proceder al estudio del coro. Se comprobó entonces que el hueco permitía que el paso saliese y entrase de la iglesia.

El 25 de noviembre, la Hermandad organizó una visita a la iglesia de San Agustín, donde se fundó en el año 1558 y donde residió hasta 1961. En ella, los hermanos que acudieron conocieron del prioste y del prior de los dominicos, padre Miguel Ángel Vílchez, los detalles del proyecto de regreso al templo y las condiciones en las que la hermandad regresaría al templo si así lo aprueban los cofrades. Por esas mismas fechas falleció el padre Nicanor Peña, que había sido superior de San Pablo poco antes, y que predicó un septenario a Nuestra Señora e innumerables misas semanales.

En el 15 de diciembre se celebró un retiro espiritual en las ermitas. Ese mismo mes, hermanos de la Cofradía participaron como voluntarios en la recogida de comida que organizó el Banco de Alimentos. Además, en la iglesia de San Agustín se instaló el tradicional Belén de la Hermandad, que recibió cada tarde la visita de cientos de personas, y que montó un grupo de hermanos dirigidos por José Luis Pulido. También en este mes se procedió a la recogida de alimentos para entregarlos a los más necesitados.

 

MEMORIA DE ACTIVIDADES DEL AÑO 2013

La hermandad comenzó el año con la celebración, el día 1 de enero, fiesta de Santa María Madre de Dios, de la Fiesta de Regla en honor de Nuestra Señora de las Angustias, a la que acudieron numerosos hermanos para abrir un año que sería decisivo en muchos sentidos para la corporación. Durante esos mismos días, se continuó con la apertura del Belén en la iglesia de San Agustín, y poco después se entregaron más de 2.000 kilos de alimentos al comedor social de los Padres Trinitarios, recogidos en las semanas anteriores. El sábado 19 de enero, la hermandad participó en la proyección de la película “Juan de Mesa, del olvido al Gran Poder”, realizada por CATA Producciones sobre el autor de nuestros sagrados titulares. La cinta se exhibió en la Filmoteca de Andalucía y su venta tenía carácter benéfico para un colegio del Polígono Sur sevillano. El 24 de febrero se celebró, en un clima de total fraternidad, el Cabildo General Ordinario, ya con la inminencia de la Cuaresma y los preparativos de los cultos y la Semana Santa.

El domingo 3 de marzo comenzó el septenario en honor de Nuestra Señora de las Angustias, que predicó el carmelita descalzo Fray Juan Dobado Fernández, y que se prolongó hasta el sábado 9. Antes, el viernes 8 se realizó la Exaltación a Nuestra Señora de las Angustias, que pronunció el cofrade Francisco Mellado Calderón. El domingo 10 se celebró la Fiesta de Regla con la recepción de nuevos hermanos. Para estos días se instaló un altar de cultos muy hermoso, con mucho sentido vertical y decenas de piezas de cera, en el que nuestros sagrados titulares se mostraron más elevados de lo habitual. Llegó después el reparto de papeletas de sitio y el día 22 de marzo, Viernes de Dolores, se expuso a la veneración pública la imagen del Santísimo Cristo de las Angustias. Para esta ocasión estaba en la nave principal de la Iglesia, delante de Nuestra Señora, ya entronizada en su paso procesional. Por la tarde se celebró el Via Crucis por el interior del templo, con el acompañamiento del quinteto de viento-metal Cordobrass.

Ya durante estos días la hermandad montó un altar de insignias en su capilla de San Pablo. Los muchos visitantes del templo pudieron admirar allí el rico guión procesional de la cofradía, coronado por la Cruz de Guía y el estandarte antiguo. Llegó el Jueves Santo, y no sin incertidumbre meteorológica. Nuestra Señora de las Angustias esperaba sobre un monte de iris morados con rosas rojas en las jarras de las esquinas. La Junta de Gobierno tomó la decisión de realizar la estación de penitencia, aunque sin dejar de consultar los partes sobre la marcha por si había que regresar de forma anticipada.

El cortejo nazareno se mostró mucho más compacto que en otros años, lo que mereció el elogio de muchos hermanos, y la hermandad anduvo a un ritmo bastante ligero. En la plaza de Las Tendillas se interpretó por primera vez en la calle la marcha “Angustiarum Plena”, dedicada a nuestra titular por el compositor Antonio Moreno Pozo. Al llegar a la plaza de San Agustín el paso se volvió a girar hacia la iglesia abierta, pero el cielo se mostraba amenazante. La cofradía aceleró aún más el paso y cumplió su recorrido en poco más de tres horas, de forma que Nuestra Señora de las Angustias entró en San Pablo poco después de las dos de la madrugada.

El domingo 7 de abril se celebró un gran acontecimiento para la Iglesia de Córdoba: se proclamó Beato al Padre Cristóbal de Santa Catalina, fundador de la Orden Hospitalaria de Jesús Nazareno en el siglo XVII, y por lo tanto, vecino en el espacio de nuestra hermandad en aquella época. Una representación de la cofradía acudió al acto en la Catedral, presidido por la imagen de Jesús Nazareno. A la vuelta del Señor a su templo, nuestra cofradía, junto a las hermandades de la Expiración y el Rocío, instaló un altar en la puerta de San Pablo, que presidía la imagen del también Beato Francisco de Posadas, un dominico que fue director espiritual del Padre Cristóbal y cuyos restos reposan precisamente en la iglesia.

Tras la Semana Santa, la Junta de Gobierno comenzó a trabajar en un nuevo y apasionante proyecto: el establecimiento en una nueva casa de hermandad, separada de la iglesia, para que la cofradía realice sus actividades. Para ello se encontró un inmueble que reunía las características apropiadas, en la calle San Agustín número 7. Con 156 metros cuadrados divididos en tres plantas, la Junta de Gobierno alcanzó un acuerdo con el propietario para su alquiler con opción a compra tras un plazo de trece años. Aunque los estatutos no obligaban, se quiso someter a la aprobación del Cabildo General. Los más de 140 hermanos asistentes aprobaron por unanimidad la propuesta de hacerse con este inmueble. Para ese momento, ya se hablaba de la posibilidad de realizar un Via Crucis Magno de las cofradías cordobesas con motivo del Año de la Fe. Nuestra hermandad recibió en el mes de mayo la invitación a participar en la decimocuarta estación, así que se incluyó en el orden del día del Cabildo General. La propuesta también recibió una aprobación muy mayoritaria, y la hermandad dedicó el verano a la preparación de esta cita.

Antes del Via Crucis Magno, entre el 11 y el 13 de septiembre se celebró en San Pablo el triduo en honor de Nuestra Señora de las Angustias, que predicó nuestro consiliario, Francisco Javier Cañete Calero. Nuestros titulares estaban ya entronizados en su paso procesional. En la mañana del 14 de septiembre, el paso de Nuestra Señora de las Angustias quedó expuesto en el crucero de la Real Iglesia de San Pablo junto al Santísimo Cristo de la Expiración, que también participaba en la cita. Se celebró una misa y después comenzó una multitudinaria jornada de visitas durante toda la mañana, en la que miles de personas admiraron la belleza de nuestros titulares. Para esta ocasión, las imágenes estaban sobre un calvario de statice de color morado, con rosas rojas en las esquinas.

Nuestra Señora de las Angustias salió de San Pablo poco después de las ocho de la tarde, acompañada por la banda de música del Círculo Cultural Calíope, y se dirigió hacia la Cruz del Rastro por la calle San Fernando. Allí se produjo una aglomeración que provocó un retraso en el cortejo, y que repercutió en la hermandad. El cortejo, compuesto por cruz de guía, diez parejas de hermanos con cirios, estandarte, presidencias y cuerpo de acólitos, siguió por la Ribera y atravesó la Puerta del Puente, tras lo cual el paso se detuvo ante el obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, y se procedió al rezo de la estación. Desde ahí continuó por la calle Torrijos para entrar a la Catedral primero por la Puerta del Perdón y más tarde por el Arco de Bendiciones. En todo este camino, el acompañamiento fue de música de capilla. El paso de Nuestra Señora quedó depositado en la Catedral y allí el obispo de Córdoba presidió la exposición del Santísimo y dirigió unas palabras a las cofradías que habían participado.

El fuerte retraso se hizo notar, ya que nuestros titulares, que debían salir de la Catedral hacia la medianoche, lo hicieron pasadas las dos de la madrugada. Volvieron a San Pablo por Magistral González Francés, Cardenal González y calle de la Feria, en un largo cortejo con media docena más de hermandades, también de vuelta a sus templos. Una gran multitud acompañó a las imágenes a su entrada en San Pablo, hacia las cuatro de la madrugada. A pesar del retraso, el recuerdo de la jornada fue el de un acontecimiento histórico. A la mañana siguiente se celebró una función solemne para culminar el triduo.

En otoño, la hermandad recibió restaurados los cuatro angelitos, fechados en el siglo XIX, que acompañan a nuestros titulares en el altar. El prestigioso imaginero Antonio Bernal reparó estas piezas, a las que se repusieron los atributos pasionistas que tenían originalmente, según numerosas fotografías antiguas: lanza, tenazas, escalera y caña con el hisopo. La Junta de Gobierno también decidió restaurar otras cuatro valiosísimas piezas: los evangelistas del siglo XVIII, que acompañan a la peana de nuestros titulares, y que también figuran en el paso procesional. Los trabajos, financiados gracias a un convenio con la Diputación Provincial, se encargaron a los talleres Regespa.

El 16 de noviembre se celebró en Córdoba el Rocío de la Fe, que reunió en la ciudad a las cinco filiales de la diócesis y a la Hermandad Matriz. Invitada por la cofradía cordobesa, residente también en San Pablo, nuestra hermandad instaló un altar al paso de la comitiva con los cinco simpecados. Fue en la portada del Seminario San Pelagio, en la calle Amador de los Ríos, y se lo presidió el estandarte antiguo de la hermandad, fechado en el siglo XVIII, junto con varios elementos más del patrimonio de la cofradía.

También en otoño, la Junta de Gobierno comenzó el trabajo para retomar uno de los asuntos más trascendentales de los últimos años: el traslado a San Agustín. Para ello se mantuvieron reuniones con muchas personas y se perfiló un proyecto que iba mucho más allá de cambiar el lugar de culto de las imágenes. El 15 de diciembre se celebró una reunión informativa en la iglesia en la que se fundó la hermandad con todos los detalles del traslado, a la que asistió el padre Miguel Ángel Vílchez, prior de la comunidad dominica. Los hermanos que asistieron pudieron conocer en qué consistía el proyecto y resolvieron sus dudas.

El domingo 22 de diciembre, en el hotel Alfaros, se celebró el Cabildo General Extraordinario que proponía la modificación del artículo 2 de las reglas, de forma que la sede canónica de la hermandad pasaría a ser la iglesia de San Agustín y la sede social la nueva casa de hermandad, en San Agustín número 7. Asistieron más de 200 hermanos, una cifra histórica. El prioste dio a conocer un proyecto que incluía un acuerdo firmado con la comunidad dominica sobre la presencia de la hermandad en el templo, habló de la recuperación de las raíces de la corporación y esbozó algunos de los proyectos que se desarrollarán, como la posible creación de un columbario en la habitación contigua al camarín de Nuestra Señora de las Angustias. El proyecto, dijo, está basado en la fraternidad y por eso se pretendía que todos los hermanos lo asumiesen y se les invitaba a tener una visión muy amplia. Recordó cómo la relación de la cofradía con su sede siempre fue muy estrecha y cómo entre los vecinos del barrio nunca se había apagado la devoción a Nuestra Señora de las Angustias.

La sesión se desarrolló con total fraternidad, y también la votación, secreta y en dos mesas. Terminado el escrutinio, la propuesta se aprobó un 76% de los votos, que superaba los 2/3 necesarios y por lo tanto daba vía libre a la reforma de los estatutos y al cambio de sede canónica y de sede social. La alegría entre los hermanos fue inmensa en la jornada. El día 28 se recibió el decreto confirmando el resultado, firmado por el vicario general de la diócesis, Francisco Jesús Orozco, y que se recibió con repique de campanas en la iglesia. Ese mismo día se celebró la tradicional comida de Navidad en el Rincón de las Beatillas.

El mes de diciembre la hermandad instaló su belén en la iglesia de San Agustín por segundo año consecutivo, y se celebró también la recogida de alimentos con la colaboración de Supermercados Valenzuela, que terminaría dejando una cifra de 1.790 kilos de comida. En las últimas semanas del año la hermandad renovó su página web, a la que se dio un diseño mucho más actual, y donde está tanto la historia y el patrimonio de la cofradía como las noticias más actuales.